martes, 30 de abril de 2013

Un día de primavera

 Ni que decir tiene que la primavera ha hecho acto de presencia en todo su esplendor y eso que la lluvia este año se sigue encargando de ponerlo cada vez más difícil, quizás por ello siento que necesito la llegada del buen tiempo más que nunca, después del invierno de lluvias y días grises, llega un momento que el sol se convierte en una necesidad vital, los días largos y las mañanas soleadas son un bálsamo para el estado de ánimo.


Estos días de fiesta nos hemos ido a un pueblecito no lejos de la ciudad y en cuanto las nubes han levantado un poco nos hemos tirado al campo a llenarnos de sol y de verde.




Cogiendo flores, paseado, por un río que bajaba un poco revuelto y jugando a mil cosas, tanto mayores como pequeños, en esta época el campo es agradecido y nos regala estampas difíciles de olvidar.

















Los niños de la familia dicen que lo pasan bien con titate y los mayores comentan que aunque está un poco loca desea crear buenos recuerdos en la infancia de sus niños









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